MONIQUE Y LOS ESPEJOS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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-  ¿Por que...?

- ¿Necesito una razón para besarte...?

Y nos reíamos como si fuera una novedad este diálogo...

Abría los brazos y la dejaba volar... que se escapara como una gacela o como un pájaro...

Luego me sentaba y encendía un cigarrillo... la puerta abierta del baño me ofrecía su imagen, en el espejo, reflejada...

Entre bocanadas de humo, contemplaba su strip-tease involuntario... hubo un tiempo en el que creí que lo hacía consciente, sabedora de que la estaba admirando...

Las duchas son una liturgia de movimientos y ademanes... ballet acompasado e instantáneo... perfecto ritmo... sutil encanto... y esa toalla que la envuelve, tapándola poco más que lo imprescindible... apenas lo necesario...

Se desnudaba mientras yo me imaginaba desnudándola... hasta que quedaba tan desnuda que incluso el espejo se intuía embobado...

Agua sobre su piel... resbalando hecha gotitas perezosas... como si, de aquella piel, no quisieran alejarse...

Deseaba, entonces, convertirme en esponja... o en espuma... y son, estos deseos, tan legítimos que ni necesito justificar la razón ni el motivo de desearlos...

Seguía viéndola a través del espejo... desesperando porque comprobaba que se estaba empañando, como celoso de mostrármela... como queriéndola solo para sí... como un truhán avaro que quiere en exclusiva esa imagen...

Me doy cuenta, no sin rubor, que la Monique del espejo me entusiasma...

(Llevaba años buscándose a si mismo y solo raramente se encontraba...

Llegó a intuirse virtual... a no saber si existía... a dudar que fuera o a pensar que pudiera ser y no saberlo... y se compró un espejo en una bazar que queda justo al lado de su casa...

Y se miró en él... repasando cada arruga... cada poro... cada esperanza... y comprobó, con desazón, que solo raramente se encontraba...

Rompió el espejo y se hundió en lágrimas... ni mirándose podría asegurar que era él... que su imagen era la misma imagen que, en el espejo, contemplaba reflejada...

Quizás fue entonces cuando pensó en conectarse a internet... para liberarse de su cuerpo... para buscarse en la red, con la misma intensidad con la que llevaba años buscándose a sí mismo... aunque solo raramente se encontrara...

Y guardó en una cajita, de cartón, su vida de ocho a tres... su entorno de realidad.... su presente... su pasado... y a los amigos que no tenía pero que echaba de menos, a cada instante...

Se compró un PC y dos teclados... le regalaron un manual y dos CD-Rom con instrucciones para que pudiera conectarse... para que se dijera a sí mismo que trataba de ampliar horizontes... comunicarse con gentes de otras patrias... contactar con nuevas culturas... entender la idiosincrasia de mil y un lugares lejanos... leer más... conversar mejor... y hasta compartir esas dudas que nunca llamaba soledades...

Y se sentó y diseñó su personaje... sin pensar en el espejo... solo guiado por lo que siempre quiso ser y no era, ni a ratos...

Buscarse un nick fue tan solo el primer paso... deseaba ser tan original que ninguno le resultaba aceptable... escogió veinte y desechó "veintitantos".. al final decidió llamarse "intelectual_bien_dotado" por aquello de ampliar, a uno y a otro extremo, sus potenciales de "mercado"...

Feliz por el logro, se sentó frente al PC... abrió el outlook... y espero pacientemente a que el primer correo aterrizara...

Tres días después el buzón seguía vacío... y su soledad se agrandaba...

Fue entonces cuando decidió enviarse un correo a si mismo... esperando recibirlo y leerlo, con la misma ansiedad que pondría en leer cualquier otro, que él no se hubiera enviado...

Ahora se pasa la vida "conectado"... viviendo fantasías y creyéndose unas veces Brad Pitt

y otras Marlon Brando...

Tiene diez amantes virtuales... un homosexual que le escribe... una beata que le manda oraciones... y doscientos chats en ICQ, pulcramente archivados...

De lo demás, poco queda y todo ha dejado de ser necesario... come pizzas de encargo... duerme a ratos y, sobre todo, en horas fuera de la tarifa plana... se le ha muerto el canario y el perro que tenía le ha dejado... pero es virtualmente feliz y se vanagloria de que tiene un salvapantallas precioso y una página web de la que baja melodías y fractales animados...

Como es de ver, todo normal... aunque siga buscándose a si mismo y solo se encuentre virtualmente... y solo a ratos...)

¡Si!, me doy cuenta, no sin rubor, que la Monique virtual me entusiasma...

Y oigo su voz, que no veo en el espejo pero que, estoy seguro, me llega desde el baño....

Me convenzo, no sin vergüenza, que la Monique real solo tiene un cierto encanto...

- ¿Estás bien...?

- No... pero iré mejorando

Con cualquier excusa, entro en el baño... me mira y se sonríe mientras alza su pierna derecha, como en un ademán subconsciente de proteger una intimidad sobre la que noto que mis miradas hacen daño...

Limpio el espejo del vaho, con un aire despistado... no tengo excusa ni he pensado que decirle si me pregunta la razón de que me afane...

Sigilosamente regreso a mi atalaya doméstica... inquieto y ansioso por contemplar, de nuevo, el paisaje...

- ¿Cenaremos juntos?

Mis dudas son tan eternas que tardo dos eternidades en contestarle...

- Envíame un SMS... quizás lo hagamos... aunque las angulas en este tiempo no son, precisamente, el mejor bocado...

Hay un momento, en el después, que asfixia mis entrañas... cuando la toalla la roza... cuando la toalla la abraza...

Intuyo que se han acabado las monedas... que el catalejo mecánico me privará muy pronto de verla.. y Monique será, poco más, que un minúsculo punto en la inmensa inmensidad de la distancia...

Cierro los ojos y me prometo que la recordaré con matices y con ansias... con precisión y anhelos... en cada alba que llegue... en cada noche que pase...

La misma promesa que me hice en días no muy lejanos... cuando nos encontramos en internet... cuando chateamos ante una taza de café... cuando nos dimos el teléfono para citarnos... cuando me beso y la besé por primera vez... cuando hicimos el amor a la luz de una luna que no dejaba de mirarnos...

- Me voy... Monique...

Y, mientras me acerco a la puerta, escucho como llegan sus palabras... presintiendo que pronto seré virtual, aunque Monique insista en decirme:

- Tu nunca dejas de estar, aunque te vayas...